Esa noche lluviosa de finales de mayo, Carlos a diferencia de muchos de sus amigos de la Universidad, se encontraba leyendo un libro sobre historias mágicas desde su computador en su habitación del 3243 de la Calle 18. Parecía ser un chico normal con los problemas comunes de un chico, pero siempre se preguntaba que era ser normal, lo que no era del todo ordinario. Carlos como pocos de sus amigos, se había quedado en la pensión de estudiantes donde vivía a pesar que la Universidad llevaba cerrada más de un mes a causa de un paro de Universidades publicas que el presidente pretendía ignorar para evitar hacer aclaraciones vergonzosas sobre sus planes de gobierno. Un rayo retumbaba en el cielo cuando escuchó su celular sonar. Ya siendo casi las nueve de la noche Ángela llamando… Ángela llamando… lo dejó sonar varias veces sin poderlo creer. Ángela era una estudiante de Ingeniería Industrial que no hablaba con el hacía mucho tiempo ya. Se apresuró a contestar precediendo la entrada a buzón ...